Empresario Aurífero Daniel Johnson Refuta Acusaciones De Ganaderos Fueguinos

Sobre daño ambiental que causaría la extracción de oro

Asegura que la degradación de la capa vegetal se debe a otros factores y ocurre no sólo en el cordón Baquedano, sino en predios ovinos de toda la región. Subraya que su actividad minera la desarrolla hace 7 años en tierras de un estanciero con quien se entiende, que no afecta a lotes de quienes reclaman

Sus descargos respecto a las denuncias de ganaderos del cordón Baquedano sobre el daño ambiental que causaría la actividad aurífera expresó el empresario canadiense Daniel Johnson, que posee la mayor de tres instalaciones a escala industrial del sector con su empresa Placeres Recursos Mineros, que extrae desde hace siete años el preciado oro de Tierra del Fuego, cuya pureza (que los expertos sitúan en 24 kilates) es muy cualificada a nivel mundial.

Johnson expuso que se basa “en datos y números reales que pueden ser corroborados. Nuestra actividad minera en el sector se inicia hace 7 años y en este periodo el área intervenida total es menor a 6 hectáreas” y que “no hemos explotado ninguna propiedad de los denunciantes y menos tenemos reclamo alguno del ganadero donde nuestra empresa trabaja”.

Estimó desproporcionado que gremios ganaderos como Asogama planteen “que han debido reducir la cantidad de animales por menor disponibilidad de forraje”, lo que a su parecer se podía achacar al cambio climático, falta de nieve en invierno, sequía y manejo en los últimos 100 años, o a la sobrepoblación del guanaco.

“Si esta reducción en planteles ovinos fuera a causa de la minería, la escasez de pasto sería sólo en el cordón Baquedano, pero existe en todos los predios de Magallanes y, cuando nos acusan de contaminar el agua, no tienen prueba alguna o análisis que compruebe sus afirmaciones”. Aseguró que su proyecto aprobado para explotación de pertinencia ambiental y plan de cierre, lo ha fiscalizado Sernageomin, DGA (Dirección General de Aguas) y SMA (Superintendencia de Medio Ambiente).

“En la última temporada fuimos fiscalizados en marzo y noviembre de 2019 y marzo de 2020. En toda actividad hay impacto, es inevitable, pero para eso están los entes fiscalizadores que velan que las normas se cumplan y se cuide el medio ambiente”, apuntó. Dice no sorprenderle “que la denuncia venga de ganaderos que, entendemos, rechazan el proyecto eólico para Tierra del Fuego, ya que es inconsecuente preocuparse por el medio ambiente y a la vez oponerse a iniciativas que apuntan a generar energía limpia”.

Detalló que en el pasado se intervenía la capa vegetal y las gravas en un solo proceso, que posteriormente se depositaba mezclado con el vegetal. Al ser mezclada la cubierta vegetal o tierra negra, no quedaba necesariamente en la capa superior como estaba inicialmente, reduciendo su espesor, lo que dificultaba recuperar la superficie. “Nuestro proceso es totalmente distinto y no genera ese tipo de impacto: consiste en retirar la capa vegetal hasta llegar a las gravas, antes de cualquier intervención”.

El vegetal -describe- se deposita en el perímetro de la explotación para que una vez que lavadas las gravas se pueda utilizar para devolver el material a su estado inicial. Explicó que así la capa vegetal es la misma antes y después del proceso de lavado de oro, “no se traslada a ningún otro lado, no hay ni más ni menos capa vegetal que la condición inicial previa a la explotación”.

“No utilizamos ningún químico, todo es por física, como lo constató la seremi de Salud, Sernageomin, DGA, SMA y el intendente de Magallanes, junto a algunos ganaderos de la zona en una visita de inspección a nuestra faena. Entendemos y compartimos la conciencia que hay hoy en día respecto al cuidado del medio ambiente”.

Infracción cursada por DGA

Johnson admitió que la DGA le cursó una infracción tras una fiscalización al curso de agua, a la que está apelando porque “se contradice en algunos aspectos que fueron instruidos por el mismo Sernageomin. Pero entendemos y respetamos la normativa y fiscalizaciones y eso debería zanjarse pronto, pero contamos con los permisos y autorizaciones vigentes para seguir trabajando”.

Aseguró que desde que llegó a la isla “trabajamos en terrenos de un sólo estanciero y nuestra relación ha sido siempre cordial en los 7 años en que hemos intervenido 5 hectáreas de terreno, un 75% ya recuperadas o se ha hecho reconversión del suelo” y que construyó caminos a solicitud del dueño del predio, ya que le sirven para su labor ganadera.

Fuente: La Prensa Austral

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