Muerte de Walter Foglia hace llorar a los amigos que siempre rieron con su particular alegría

Destacado docente de Matemática y conocido deportista estaba a pocos días de cumplir 54 años

En la noche del martes, su fotografía comenzó a circular por redes sociales. Walter Foglia Vargas, el profesor de Matemática (corregía siempre cuando alguien decía ‘Matemáticas’), estaba desaparecido desde la noche del domingo. Había estado celebrando el aniversario del club de sus amores, Río Seco, y algunos reportes indicaron que lo vieron sacando dinero en el cajero automático del BancoEstado del barrio 18 de Septiembre. Desde entonces no se supo más de su paradero hasta que ayer, poco después de las 10 horas, sus amigos del club de baby fútbol Sol y Lluvia, encontraron un cuerpo en el estero Llau Llau, en la prolongación Capitán Guillermos, frente a la villa Alfredo Lorca.

Carabineros y Bomberos acudieron al operativo y a los pocos minutos se confirmó que efectivamente, el cuerpo hallado correspondía al del profesor.

Pocos minutos pasaron para que el sector se repletara de familiares y amigos, mientras personal de la PDI realizaba las primeras pericias. También concurrió el fiscal Fernando Dobson, uno de sus tantos ex alumnos, que entregó un informe preliminar.

“Se informó a la Fiscalía, mediante un llamado, del hallazgo del cuerpo de Walter Foglia, se dispuso la concurrencia de la Brigada de Homicidios y Laboratorio, para hacer las diligencias y conocer las causas de este fallecimiento. Se hizo una inspección, tanto del sitio del suceso como del cadáver, y se remitirá el cuerpo al Servicio Médico Legal. Hay varias diligencias que deben complementarse para poder tener respuesta de la causa precisa de fallecimiento, al menos, del punto de vista preliminar, se podría descartar intervención de terceras personas que incidan en este fallecimiento, que es una información relevante de poder esclarecer, para tranquilidad de sus familiares”, declaró Dobson.

A su vez, el subprefecto jefe de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones, Héctor Marín, reafirmó las palabras del fiscal y adelantó que “se puede establecer como causa probable de su deceso, una asfixia mecánica de carácter accidental, no obstante, los antecedentes científicos van a ser corroborados mediante la autopsia médico-legal. Externamente, no posee lesiones atribuibles a la acción de terceras personas; continuamos las diligencias para establecer las circunstancias por las cuales se precipita a este lugar, para determinar, finalmente, los hechos en los cuales convergen esta situación”. Marín añadió que la investigación buscará establecer las circunstancias en las cuales llegó al sector, de dónde provenía y con quién compartió en sus últimas horas, ya que, de acuerdo a lo informado por los amigos que lo buscaron, Foglia habría estado en un domicilio cercano, pero insistió en que todas esas circunstancias son parte de la investigación.

Tras estas declaraciones, se desarmó la carpa donde trabajó el personal de la PDI y el cuerpo de Walter Foglia fue llevado hasta la camioneta de traslado de fallecidos del Servicio Médico Legal. Espontáneamente surgieron dolidos aplausos de sus amigos, y los que no, lloraban, rodeando a sus familiares, entre los que se encontraba su madre, Enolfa Vargas y su hermano Paulino.

En horas de la tarde, la PDI informó que fue una asfixia por inmersión (ahogado) la que causó la muerte de Foglia, que el móvil fue accidental y que su data de muerte es de dos a tres días, justo el tiempo en que se le perdió la pista.

Antecedentes

Un fin terrible para una vida en la que la alegría fue siempre una constante. Walter Foglia era conocido por su estilo chispeante, sus ocurrentes bromas, y una manera novedosa y seductora de enseñar su asignatura. Muchos de los presentes no se explicaban qué pudo haber pasado. Sin embargo, hubo un hecho que lo afectó recientemente: la denuncia que recibió de parte de una psicóloga del Liceo San José, el último establecimiento en el que impartió clases. El motivo era ofensas o ultrajes al pudor público, por comentarios que habría hecho a algunos estudiantes y que llegaron a sus oídos.

Foglia siguió realizando clases hasta fin de año, pero este año no se le renovó contrato. El caso en que estaba involucrado, y por el cual tenía audiencia fijada para el 20 de agosto, llevó a que, como comentaron algunos amigos “se le cerraran las puertas”. Solamente quedaba su trabajo en el preuniversitario que tenía junto a Luis Legaza y Antonio Kirigin, pero con poca actividad hasta ahora, producto de la pandemia.

A este cuadro, se sumó una separación matrimonial, por lo que fue perdiendo esa sonrisa que siempre iba acompañada de una broma. Así fue como actualmente se encontraba viviendo con su madre, cerca de la cancha de la Liga Popular.

Sin embargo, nadie se esperaba un final tan trágico, pues a pesar de las dificultades, Walter Foglia siempre “tiraba para arriba”, ya sea como estudiante en la Universidad de Concepción, en su primera etapa en el Liceo San José, al que llegó en 1991, o en el Colegio Británico, donde ejerció entre 1994 y 2014. O en las canchas, defendiendo a su amado Club Deportivo Chile.

“Los amigos de
mis amigos…”

Como ya está dicho, Walter Foglia, nacido el 19 de agosto de 1967 en Punta Arenas, fue un profesor que marcó a generaciones de estudiantes con sus métodos de enseñanza. Un ejemplo de esto era su explicación sobre multiplicación de números negativos con positivos: “Los amigos (positivo) de mis amigos, son mis amigos; los enemigos (negativo) de mis amigos, son mis enemigos; los amigos de mis enemigos, son mis enemigos; y los enemigos de mis enemigos, son mis amigos”.

Y claramente, en su vida, Foglia supo sumar y multiplicar amigos. Sergio Padilla Cárdenas fue uno de ellos, y quien formó parte del escuadrón de búsqueda que finalmente dio con el cuerpo del malogrado profesor. El secretario del club de baby fútbol Sol y Lluvia recordó que “llamé a Carabineros, lo vimos, bajamos a mitad de cerro, pero sabíamos que era él. Yo tengo 30 años y Walter me conocía de cuando tenía 7-8. Era entrenador del club Sol y Lluvia, donde llegué a los 16 años. Somos una familia, muy unidos, apoyando al que está mal. El siempre fue una persona alegre, riendo, en ningún momento lo vimos mal, aunque por la pandemia últimamente no nos vimos mucho. Creo que hasta el mismo día de su accidente estuvo alegre. El domingo, cuando estuvo con los muchachos celebrando el aniversario del Club Fitz Roy, era pura risa”.

Mauricio Mancilla dice que conocía a Walter Foglia desde que estaba en el vientre de su madre y junto a Rafael Navarro, recordaron al amigo. “Andaba siempre con la talla a flor de piel y uno disfrutaba verlo, encontrarse con él, compartir; te cambiaba el día. Un loco lindo. Me quedo con los lindos recuerdos de él. Compartimos en el club deportivo Río Seco, donde vivió toda su vida. Me enseñó Matemática, me ayudó mucho en mi época escolar y universitaria”, comentó Mancilla. En tanto, Navarro lo conoció cuando compartieron la enseñanza básica en Río Seco, “y después se fue al Instituto Don Bosco, para de ahí irse a Concepción. Era fanático de Colo Colo, y una vez con su primo, nos juntó en Conce y nos fuimos a Santiago a ver un partido. Lindos recuerdos. Jugamos en la infancia, campeonatos, dirigió equipos, un buen amigo. Te podría contar muchas cosas, pero ahora no puedo”, se disculpó mientras las lágrimas luchaban por salir de sus entristecidos ojos.

Claudio Barrientos fue uno de los que compartió con Foglia el domingo, y pudo conocer un poco más de sus sentimientos internos. “Estaba bastante afectado, porque se le cerraron las puertas hace tiempo en los colegios, era bastante alegre pero en su intimidad, nos decía que le afectara el hecho que lo vetaran de ejercer y educar. Estuvo luchándola solo con su preuniversitario porque le cerraron las puertas en la región, creo que hasta en Puerto Williams anduvo haciendo unos cursos, y andaba bastante bien. Pero tuvo que lucharla solo y (la denuncia) pudo haber sido algo que cambió su rumbo, pero irradiaba alegría, entonces encontramos bastante raro lo que pasó, porque siempre salía adelante”, afirmó Barrientos, que tras la celebración del club Fitz Roy no volvieron a verlo. “Andaba con otras personas, no eran sus amigos y ahí empezamos a ver con quién andaba y por dónde lo podíamos ubicar”.

Albo de corazón

Además de colocolino, Walter Foglia vibraba con el Club Chile, como recuerda su presidente José “Pocho” Gallardo: “Se integró al plantel adulto del Chile siendo muy joven, después que llegó de la universidad, y de ahí hizo una trayectoria larga, porque fue capitán, era delantero goleador, y siempre alegraba el camarín, era muy ingenioso. Aunque jugó por otros equipos, siempre estuvo ligado al Club Chile. Trabajó de ayudante del primer equipo, después técnico, trabajó en las series inferiores, dirigió la escuela de fútbol hasta hace unos tres años y ejerció algunas labores directivas. Siempre fue muy solidario. Un ejemplo es que durante la etapa más crítica de la pandemia, me llamó para decirme que sabía que algunos jugadores y familias lo pasaban mal y que tenía la idea de ir en ayuda con canastas familiares. Se abrió el gimnasio para recibir donaciones y se entregaron 25 canastas a la gente del club. Eso refleja de cuerpo entero lo que era como persona”, subrayó Gallardo, quien también destacó la labor de comentarista que Foglia ejerció últimamente, en el Campeonato Nacional Amateur de principios de año, por lo que cree que la pandemia lo perjudicó mucho en su estado anímico, por la imposibilidad de reunirse con los amigos en las canchas.

Marcelo Noria fue otro de sus compañeros y amigos. “El sentimiento es de mucha pena, no solamente por la pérdida, sino que muchas veces los amigos no nos damos cuenta de que hay alguien que nos necesita más en ese minuto. Lo otro es recalcar su consecuencia, con un compromiso real, porque todos se van con la risa y alegría que demostraba, pero era un tipo que aunque pudiera estar equivocado, defendía su postura y no tenía miedo en hablar de sus creencias y pensamientos; eso hay que recalcarlo, porque actualmente, la gente se ha vuelto más cínica. Todos sabíamos la condición que vivía Walter hace mucho tiempo, con una depresión quizás, y fallamos en no estar más atentos a eso”.

Compañero tanto en la cancha como en el Liceo San José, Mauricio Alvial también compartió sus sentimientos hacia el recuerdo de Foglia. “Siempre estuvo vinculado a mí y mi familia desde que yo era pequeño. Compartimos cancha con el Club Chile, fue un papá, un hermano mayor y se forjó una amistad que duró todo este tiempo. Me acompañó el día que me casé, viajó de Punta Arenas a Temuco. Después nos unió la pedagogía, y es muy duro esto que estamos viviendo. Anécdotas hay muchas, pero sin duda, era un loco lindo. Recuerdo un viaje a Natales a un Regional de fútbol y nos acompañó como hincha. Perdimos y en el bus íbamos bajoneados, pero él tomó una botella de Fanta, y se fue al último asiento a cantar payas, y agarrar para la palanca a todos y terminamos con dolor maxilar de tanto reír”.

Pero Alvial también vivió el proceso de su partida del Liceo San José. “Estaba muy feliz de tenerlo en el colegio, Walter tenía una carrera docente muy importante, está entre los mejores profesores de Matemática de la región. Lamentablemente, esta situación que vivió le afectó bastante, pero como amigo, siempre estuve cercano a él”.

Adiós a las
fórmulas novedosas

Robinson San Martín va en cuarto medio en el Liceo San José, y estuvo en el electivo de Matemática junto a Foglia, en la que a la postre, fue su última experiencia laboral. “En nuestro grupo de amigos somos cuatro y siempre nos sentábamos en las primeras mesas para conversar con él, no era el clásico profe cerrado. Hacía las clases dinámicas y creo que eso fue lo que nos pareció más agradable, mucho humor. Y siempre le daba el crédito a sus alumnos. De momento, me dieron ganas de ser profesor, porque lo hacía ver muy fácil”, opinó San Martín. Tanta era la vocación que Foglia tenía, que los invitaba a ir, gratis, como oyentes a su preuniversitario, y compartían conversaciones online, últimamente, por eso, antes de romper en llanto, recalcó “es increíble lo que un profesor puede llegar a hacer por sus alumnos”.

Otro ejemplo de lo que fue como docente lo reveló Sebastián Vargas: “Yo fui alumno de él en el Colegio Británico. Nosotros salimos en el 2000, y tuve la suerte de enamorarme de su trabajo, me enseñó a ser profesor y en eso me convertí, aunque soy docente de Inglés, así que no sólo le debo gran parte de mi educación, sino parte importante de lo que soy hoy día”.

Foglia podía marcar con una clase o con un consejo. El gerente general de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Cristián Kubota, recordó que “jamás me voy a olvidar de que yo iba derecho al electivo Humanista, porque según yo, iba a estudiar Leyes o Periodismo, y él me dijo: ‘Piénsalo’, y me habló de Inglés, Industrial y Comercial, y ahí me fui al Matemático”. Y de inmediato, otra remembranza. “Una vez andaba amargado, por cosas de adolescente y le entregué una prueba así como sin ni una gana. La miró y me la devolvió. Me dijo algo como que esa no era mi prueba, que me calmara y que por un rato me dedicara a la prueba. La hice y me saqué un 7; otro profe no se preocupa o no se fija si estás raro o te pasa algo fuera de lo normal”, reflexionó.

Finalmente, quien también se expresó fue el diputado Gabriel Boric, que con una foto de Foglia, publicó en sus redes: “Ya sea en la cancha, en el barrio o en la sala de clases, Walter era de esas personas que te hacen pensar un poquito más allá. Su solidaridad era contagiosa y sus ganas y alegría, inspiradoras”.

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