Cabo Negro en los ojos del mundo: ahora se suma proyecto de Amazon.

Algo debe tener el sector de Cabo Negro, un nombre que casi “por defecto” los antiguos magallánicos asocian al autódromo y a Enap. 

Los vastos terrenos de pampa situados 20 kilómetros al norte de Punta Arenas y que pueden ser observados a través de la Ruta 9, hoy son prácticamente sinónimo de inmensidad, con sólo vestigios de lo que pudo ser la presencia ancestral o la actividad ganadera, silencio que sólo se ve interrumpido por el a veces incesante transitar por la ruta que lleva al norte y por la actividad que se desarrolla en los complejos industriales.

Los nuevos tiempos parecen erguirse con los imponentes aerogeneradores que desde octubre del año pasado conforman el parque eólico “Vientos Patagónicos”, proyecto de Enap y Pecket Energy que surgen como muestra inequívoca de lo que Magallanes puede significar en la producción de energías renovables no convencionales.

Fue, justamente, el mismo mes de la inauguración de dicho parque cuando Highly Innovative Fuels, conocida por sus siglas Hif, confirmó su proyecto de construcción de la primera planta piloto de hidrógeno verde en Cabo Negro, con financiamiento alemán a través de Siemens Energy.

El complejo, que espera estar listo a finales del presente año, sería el más grande de su tipo en América Latina y uno de los primeros a nivel mundial, el que utilizará energía renovable y dióxido de carbono capturado de la atmósfera para producir 350 toneladas de metanol por año y 130.000 litros de e-combustible a partir de 2022. El proyecto contempla una inversión inicial de US$38 millones. Y aquello, aseguran, sólo promete ser el punto de partida.

En los ojos del mundo

El nombre de Elon Musk se ha hecho recurrente en la prensa mundial durante los últimos años. Basta con mencionar que el magnate sudafricano es conocido por su obsesión por llegar al espacio y sus proyectos como cofundador de PayPal, Tesla Motors, SpaceX, sólo por nombrar algunas de sus compañías. Es con esta última con la que “aterrizó” en Chile, con el proyecto que apunta a instalar estaciones satelitales terrestres en 7 regiones del país, con Cabo Negro como punta de ancla en el sur del mundo.

El trabajo ya está en marcha, porque mientras a nivel de “papeleo” ya está sobre la mesa de los ministerios y subsecretarías, a nivel global Musk sigue subiendo satélites al espacio. Ya son más de 1.000 los que están en órbita y comienzan a ser alineados. De hecho, durante la semana que termina no pocos hablaron de un masivo avistamiento de Ovnis, en consecuencia que era el llamado “tren de satélites” de Musk alineándose.

Y claro, el magnate que sueña con los viajes comerciales a la Luna y Marte (donde confesó quiere morir) ya puso en marcha el plan piloto de su proyecto Starlink, del que se sabe -hasta el momento- considera 12 mil satélites que permitirán dotar de internet de alta velocidad a todo el planeta. En Chile, su compañía ya fijó domicilio (en Santiago) y tramita las concesiones en Caldera, Coquimbo, Pudahuel, Talca, Puerto Saavedra, Puerto Montt y Punta Arenas.

No sólo Elon Musk

Pero Musk está lejos de ser el único que miró a Cabo Negro como alternativa “de negocios”, porque el también físico sudafricano contará con un vecino: el magnate Jeff Bezos.

Si por nombre no lo ubica, se trata del estadounidense fundador de Amazon, quien -para sólo tener una referencia- hasta 2020 era el hombre más rico del mundo, con un patrimonio que llega a los 117.000 millones de dólares. Coincidentemente, en lo que va del 2021 fue superado por Musk (195.000 millones).

Al igual que su “colega” la intención de Amazon Web Services es instalar una estación terrestre satelital, para lo cual ya se adquirieron los terrenos y se tramitan los permisos de edificación.
El brazo satelital de Amazon centra su oferta en la conexión con satélites para una mayor estabilidad y rapidez en el envío de datos, ya que éstos se encuentran más cercanos a la tierra debido a la Orbita Polar Leo (Low Earth Orbit). Su servicio es considerado de baja latencia y bajo costo en lo que respecta al almacenamiento y procesamiento de datos como pronósticos meteorológicos o generación de imágenes de desastres naturales, de horas a minutos o segundos.

En síntesis, lo que hace AWS Ground Station es instalar antenas en tierra que ayudan a enviar los datos a través de las conexiones satelitales, creando una “carretera astronómica de la información”.

Hoy la nube de AWS mantiene 77 zonas de disponibilidad en 24 regiones geográficas de todo el mundo. 

Fuente: LaPrensaAustra.cl

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